sábado, 5 de abril de 2008

ALEXIS DÍAZ PIMIENTA Cuba

Amigo Pepe, qué gran pena, qué enorme tristeza cae sobre el alma de todos los que lo conocimos a admiramos.

¿De qué murió el poeta? Es desolador cuando se pierde a uno de los grandes. Miguel pertenece, por derecho propio, a la historia universal de la poesía improvisada, no sólo del trovo alpujarreño. Es uno de los clásicos del repentismo moderno. Sus aportes fueron muchos y habrá que estudiarlos con todo rigor.

Estamos de luto todos los improvisadores e investigadores de este arte.

Qué pena, qué pena, qué pena.

Un abrazo dolido