sábado, 5 de abril de 2008

JUAN JOSÉ RIVAS VILLEGAS Albuñol - Granada

A MI AMIGO MIGUEL


Yo le rezo cada día
a este grande señor
que nos daba la alegría,
en el pueblo de Albuñol
tú brillas Miguel García.

Fuimos grandes compañeros
en aquella juventud,
teníamos poco dinero,
nuestra grande gratitud,
éramos dos jornaleros.

Cruzando cerros y valles
siempre llevabas la bota,
tenías buenos detalles.
El Niño de Candiota
tiene en Albuñol su calle.

No hay en el mundo caudales
que puedan pagar la cuota
del arte y de los modales
del Niño de Candiota
y del Ciego de Los Corrales.

Si me acuerdo me desvelo
y ya no puedo dormir
pero me queda el consuelo,
guárdame un cuartito a mí
Miguel que estás en el cielo.