sábado, 5 de abril de 2008

SANTIAGO MORALES - VIVIANA CHÁVEZ Chile

Querido Hermano Pepe:

Profundamente adoloridos por la noticia recibida; recordamos que cuando conocimos al Poeta Candiota, la primera vez que venía por Sud América, vimos la luz ancestral de la palabra unida a las tierras del Al Andalus y enmarañada entrañablemente a los recuerdos.

Fue una experiencia inenarrable donde se conjugaron los sentires y los arpegios de la música perdida en cada esquina de los rezongos vespertinos. Poco tiempo después fuimos por Almería y seguimos conversando de la cosas cotidianas, tal como si no hubiese transcurrido el tiempo; bueno, eso pasa sólo en quienes ven con el alma y ... de eso tú sabes bien.

Cuando recibí tu noticia sólo me quedó el silencio y la esperanza de veros alguna vez más. La vida no ha sido lo placentera que quisiéramos y la maravilla de los encuentros que se han realizado por tu tierra sólo la sabemos por los correos que nos envías y que, por cierto, agradecemos infinitamente.

Quisiera rogaros que en alguna ocasión cuando estés con López Sevilla, Paco Checa y otros, te des algunos segundos para leerles esta humildes décimas y si es posible dejarlas a su familia. De verdad quisiera escribir más, pero no puedo .... compréndeme.

Más solo me he quedado
al saber de tu partida,
fue tu palabra querida
el maná más esperado.
Candiota, me has dejado
en este sino inmerso,
con mi pobrísimo verso
sin tu fonema perfecto;
pero ya caminas recto
hacia el fin del universo.

Desde allí comprenderás
la perfección y entropía
la magnífica alegría
que sin ti ya no habrá más.
Hoy que ya aquí no estás
con tu voz que fuera trino,
endúlzanos el destino
con tu pasión y fervor
y ruega al hacedor
nos prepare el camino.

Junto vamos con Viviana
mi tan dulce Compañera
en pos de la primavera
que tu verso aún desgrana.
Sentiremos la mañana
de tu presencia faltante
y el meridiano distante
querrá ser más cercano:
al decirte: Adiós Hermano,
nunca hemos de olvidarte.



Tus hermanos de siempre, desde la lejanía austral donde se termina el mundo